Más de setenta muertos y decenas de desaparecidos merecen una tregua no ya política sino social y por supuesto informativa. Por más que los españoles hayamos destruido el consenso, aún queda cierta conciencia cívica para observar respeto por la pérdida de vidas. Y así fue ayer, o lo parecía. La tormenta sobre la región valenciana copó desde la madrugada anterior los telediarios , las tertulias, las primeras planas impresas o digitales y hasta la radio deportiva. Por la mañana era el principal tema de conversación en talleres, comercios, bares y oficinas. La riada arrastraba coches y hasta camiones, inundaba localidades y barriadas, suspendía salidas de trenes, cerraba aeropuertos, bloqueaba carreteras, cortaba vías. El Ejército movilizó a un millar de militares...
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