En Alemania el fútbol se vive de otra manera. Los estadios, los hinchas, las infraestructuras y los clubes siguen
preservando un aroma a fútbol antiguo. Los valores con los que crecen los nuevos aficionados a la Bundesliga son los mismos con los que crecieron sus padres, pese a que se sigan modernizando los estadios y los clubes desde dentro. La figura del aficionado, a través de
precios populares y de beneficios para los desplazamientos, es más que respetada en una cultura que permite que el desarrollo del fútbol vaya de la mano con la asistencia a los estadios,
sin explotar económicamente al consumidor. Seguir leyendo...