¿Volveré alguna vez a leer –a releer– a Thomas Mann?, se pregunta Rodríguez. O más correcta y precisamente aún: ¿Volverá alguna vez a leer como alguna vez leyó Los Buddenbrooks, La montaña mágica, Doktor Faustus o La muerte en Venecia? No lo cree: no está seguro de disponer ya del largo y sostenido aliento que...