Ansias de guerra civil, por Mirko Lauer
Durante más de un siglo la llegada de una nueva guerra civil como la de 1861 estuvo entre las leyendas urbanas de los EEUU. Eso lo alentó el revanchismo de sectores sureños que perdieron esa guerra y tuvieron que ver el paulatino fin del esclavismo. Más o menos la misma gente que se opuso a las libertades civiles reclamadas, y obtenidas, por los afroamericanos en torno a los años 60.
Al enviar tropa contra las protestas migratorias de California en estos días, en cierto modo Donald Trump se ha ubicado bajo el tejado discriminador y racista de esa vieja leyenda urbana, y varias otras. Su frase sobre que el país está siendo invadido formalmente elude a los afros, pero apunta directo a la comunidad latina del país, hoy en protesta por las redadas y deportaciones contra ellos.
La decisión lo ha llevado a chocar contra el gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, que lo ha enjuiciado por enviar tropas sin autorización del Estado. La protesta ha empezado a expandirse a otras ciudades de los EEUU, y marca el fin de la tolerancia, o al menos la pasividad, frente a las arbitrariedades de Trump.
La inquina contra los latinos no es casual. A comienzos de este siglo un libro de Samuel Huntington buscó, como comentó entonces la revista Nueva Sociedad, “al enemigo concretamente en los migrantes latinoamericanos, y mexicanos en general”. Por ser abundantes e inasimilables, ellos constituirían un peligro para la seguridad de los EEUU. Ese trato es lo que estamos viendo, no solo para los latinos, sino para una multiplicidad de etnias.
¿Puede Trump ganar el asalto a California? Difícilmente. El sentimiento y la protesta de los solidarios con el Estado avasallado por la tropa ya se están extendiendo a otras ciudades del país, informan The New York Times y la agencia Reuters. Quien sabe si Newsom es lo que los demócratas venían necesitando.
Si así de militarista han puesto a Trump unos disturbios en Los Ángeles, imaginemos cómo actuará cuando pierda las elecciones parlamentarias en noviembre próximo, o cuando tenga que devolver la presidencia en el 2028. El asalto de los trampistas al Capitolio en el 2021 quedará chico en comparación con eso.
Los latinos que votaron por Trump hace poco más de un año debieran hacerse ver la vista y mandar sus ideas políticas a la lavandería.