«Comparado con el hombre, el mono más bello es feo. Frente a dios, el hombre más sabio se asemeja al mono en sabiduría, belleza y todo los demás» (Heráclito). La traducción es un oficio discreto, y la mayoría de sus héroes nunca salen de la espesa sombra proyectada por el autor, es decir, no ven la luz pública (a veces literalmente, cuando su despacho se convierte en la continuación de la celda monástica). [...]