Tras finalizar el Challenge Salou a mediados de mayo,
Judith Corachán (Sant Boi de Llobregat, 1984) anunció que este sería su último año como profesional. Su cabeza, más que sus piernas, dijo basta, y con el anuncio se quitó un peso de encima. Una liberación que le ha permitido volver a disfrutar del triatlón, de su deporte, en un adiós en el que sigue rindiendo a buen nivel mientras recibe el reconocimiento y el cariño que se ha ganado a lo largo de todos estos años. El último capítulo de una de las grandes referentes del triatlón nacional de media y larga distancia, que deja un legado que va mucho más allá de sus éxitos deportivos.
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