Presunción o realidad
Julián viajó en tren de su pueblo al pueblo de EL CANDIL. Bajó del tren, y se enrumbó al destino prefijado, pasó por la calle de cristal en momentos que eran las cinco y cuarenta minutos de la tarde. Por supuesto, llegó al destino, a casa de Nora. Estando de visita, además de charlar, degustaban un café con un platillo de frijolitos fritos, tortilla y queso.