Por Carlos Losilla. Otro de los talentos dilapidados en el tumultuoso paisaje cinematográfico de la transición española, Narciso Ibáñez Serrador es hoy más conocido por sus exitosos programas televisivos que por sus escasas incursiones en la gran pantalla. Y es una lástima, porque tanto «La residencia» (1969), su ópera prima, como «¿Quién puede matar a un niño?» (1975), su segundo y último largometraje, son películas muy estimables, sin duda imperfectas, pero también repletas de ideas y en ocasiones, sobre todo la segunda, dotadas de un deslumbrante sentido visual. [...]