Son dos números livianos, pero la sensación es que la camiseta que lleva el dorsal con el 10 pesa más. Todo viene de
Pelé y una casualidad. La
Confederación Brasileña entregó el listado de los jugadores para el
Mundial de
1958 sin número y la
FIFA los puso por orden. Pelé era el décimo de la lista y le pusieron el 10. Ahí nació una camiseta icónica, repleta de magia y de peso histórico. La llevó
Maradona,
Ronaldinho,
Messi y, en ocasiones,
Neymar. Nació por una coincidencia y acabó siendo el número más selectivo del fútbol. Es un honor y una responsabilidad. Y hay quien lo ha vivido de una u otra forma o de las dos.
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