Como un fantasma, la peste negra recorrió Europa entre 1347 y 1350 causando terror y desesperación. Fue la plaga más mortífera que conoció la humanidad y acabó con la vida de entre el 30 y el 50% de la población europea (un tercio de la cristiandad). Se desconocía su origen y su remedio y se creía que podía ser un castigo divino, de modo que para hacerle frente se recurrió a los ritos y creencias esotéricos y hasta a la astrología