Un nuevo estudio ha confirmado lo que muchos defensores de la movilidad eléctrica ya intuían.
Los vehículos eléctricos de batería generan entre un 70 % y un 77 % menos emisiones de gases de efecto invernadero que los de gasolina a lo largo de su vida útil, incluso si se reemplaza la batería. La clave está en su alta eficiencia energética y en la progresiva descarbonización de la red eléctrica.
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