Desde hace tiempo me pregunto por qué nos atemoriza que haya vida inteligente más allá de nuestro mundo. El miedo es un negocio, sin duda, y entonces vamos y les ponemos ojos grandes y cabezas ahuevadas a los alienígenas (que siempre trasnochan para espiarnos mejor) y cuando por fin se dejan ver entre nieblas y a cámara lenta no nos dicen nada, solo observan. Y todo eso nos da miedo. Es como merodear de noche por un cementerio; no va a pasar nada, nadie te va a interpelar, pero hay algo dentro de ti que te mantiene alerta por si acaso. El 'por si acaso' es hacerle frente a un espíritu o a un extraterrestre que acaba de aterrizar con...
Ver Más