Serguéi Gláziev constató que en el marco del Estado de la Unión las sanciones impulsaron un fuerte crecimiento de la sustitución de importaciones, la ampliación de la cooperación industrial y se convirtieron en un estímulo serio para la creación de nuevas producciones conjuntas. Sobre todo porque Belarús ha conservado capacidades y competencias en microelectrónica, construcción de aparatos y maquinaria en general. Todo esto hoy funciona en beneficio de todo el Estado de la Unión.