Si la natación artística española no llegaba a Singapur para ganar, sino para intentar trascender, ha conseguido los dos logros para dejar su sello en la eternidad. La ambición había sido máxima en el seno del equipo de Andrea Fuentes antes del Mundial y los grandes resultados han vivido este martes un capítulo que nunca jamás se había oteado en este deporte.
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