El presidente de la Generalitat de Cataluña, el socialista Salvador Illa , pasa por ser un político sensato, de buenas maneras y de predisposición al diálogo. Un contrapunto, teóricamente, a la exaltación de sus predecesores nacionalistas. Sin embargo, es probable que Illa haya sido víctima del sanchismo, que deteriora la calidad política de todo cuanto absorbe, porque su ataque a la Comunidad de Madrid no es coherente con esas credenciales que lo adornaban. Normalmente desaparecido en las negociaciones de Pedro Sánchez con Carles Puigdemont, Illa ha salido a la palestra para criticar la insolidaridad de la región madrileña y calificar como «dumping fiscal» la política de rebajas de impuestos que aplica la presidenta Isabel Díaz Ayuso. El ataque de Illa...
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