La ciudad avanza con el viento que mueve las grúas, que son como giraldillos del ladrillo. Hace décadas, Sevilla Norte abría un horizonte nuevo a los jóvenes que buscaban un pisito asequible. Apostaron por Pino Montano, como por Sevilla Este. Ahora la brújula inmobiliaria gira al sur y sus territorios vírgenes libres de la presión turística, el encarecimiento del metro cuadrado o la degradación social del entorno que a otros les empuja a la mudanza. Los colonos del sur sólo tendrán que esperar a que lleguen las infraestructuras y servicios que dependen de las administraciones. Tendrán que armarse de paciencia. Ahora es cuando se está construyendo el metro que demandaron aquellos jóvenes del norte hace décadas. Igual, cuando el metro llegue al sur, los sevillanos habrán emigrado ya al lejano oeste.