El insolente crepitar de la hierba seca que se estremece entre las llamas es el grito de auxilio de un campo que se quema. El fuego reduce las vidas a cenizas en una España que se consume, leña y carbón que tiznan una realidad envuelta en humo y polvo. Las autoridades ocultan las carencias de su gestión, de su falta de inversión y previsión, con macrodebates sobre el cambio climático. Soflamas ideológicas que insultan la mirada de quien aún proyecta en sus ojos esa luz del incendio. Los conspiracionistas azuzan las brasas con teorías que corren como la pólvora pese a la fragilidad de sus argumentos. En el lado opuesto de esta dimensión se encuentran los héroes con casco, en...
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