Ya se abrazó a pura emoción con
Nacho Fernández. Ahora hace lo mismo con
Enzo Pérez. Ahí
Franco Armani llora. Es un llanto de descarga, de alivio. Atajó un penal y con ese acierto coronó
River una clasificación sufrida a cuartos de final de la
Copa Libertadores, tras jugar casi todo el segundo tiempo con un hombre menos.
Seguir leyendo...