Los retoques estéticos se han convertido en una práctica cada vez más habitual entre los jóvenes. Según un estudio de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), las intervenciones en pacientes de entre 16 y 25 años han crecido entre un 14% y un 20%, impulsadas por la influencia de las redes sociales y de los famosos que marcan tendencia. Sin embargo, los expertos advierten que esta búsqueda de un ideal uniforme puede resultar perjudicial, ya que muchos jóvenes acaban siguiendo un mismo patrón sin tener en cuenta la anatomía individual de sus rostros.