Risto Mejide transforma su vida lejos de los focos: así es el refugio donde se esconde entre montañas
Una vida alejada del ruido
Conocido por su carácter crítico y su tono afilado, Risto Mejide se muestra en televisión como una figura racional, directa y poco emocional. Sin embargo, su casa en La Cerdanya revela la otra cara del personaje: un hombre que busca serenidad, orden y belleza en lo esencial.
Situada en una de las zonas más tranquilas del Pirineo catalán, la vivienda ha sido concebida como un refugio visual y mental. La naturaleza se integra con la piedra y la madera, los materiales predominantes del entorno, y la luz natural se convierte en la verdadera protagonista de cada estancia. En invierno, la nieve cubre el paisaje y acentúa la sensación de aislamiento y recogimiento.
En el centro del salón principal destaca una chimenea empotrada, rodeada por sofás de líneas neutras. Frente a ella, un ventanal panorámico conecta el interior con el exterior, borrando los límites entre ambos mundos. Esa fusión entre el fuego y el paisaje representa la filosofía que parece guiar este proyecto: calidez interior, distancia exterior.
El refugio del lector
Uno de los espacios más personales de la vivienda es la biblioteca, un rincón que asciende a doble altura y alberga más de 300 libros. La pared cubierta de estanterías metálicas y madera natural refleja el lado intelectual del presentador, su faceta de escritor y su necesidad de introspección.
Una escalera de metal conecta los dos niveles, invitando a recorrer los títulos que acompañan a Risto en su vida privada. En este espacio, el silencio se impone sobre cualquier otra cosa. No hay pantallas, ni ruidos, ni entrevistas: solo el eco del papel y el sonido del fuego que arde en la estancia contigua.
Este rincón actúa como metáfora de su trayectoria: un hombre que, tras años de exposición mediática, elige rodearse de palabras y pensamientos. La biblioteca se convierte así en un símbolo de su independencia y de su distancia consciente del ruido exterior.
Arquitectura que cuenta una historia
La vivienda en La Cerdanya responde a una arquitectura emocional. La piedra vista aporta carácter y memoria; la madera, calidez; y las vigas expuestas, honestidad constructiva. Cada elemento tiene un sentido, y juntos construyen una narrativa: la de un hombre que busca autenticidad en lo tangible.
El interior mantiene líneas minimalistas, con una paleta de tonos neutros —blancos, grises y maderas claras— que amplifican la luz y transmiten equilibrio. El resultado es un hogar funcional, sereno y elegante, alejado de cualquier exceso o artificio. Es una vivienda pensada más para contemplar que para exhibir.
Diseño con propósito
Además de la chimenea y la biblioteca, la casa cuenta con espacios abiertos, terrazas que miran al valle y una piscina tipo infinity que parece fundirse con el horizonte. Los ambientes diáfanos conectan cada zona, creando una sensación de continuidad entre interior y naturaleza.
Los materiales naturales, la orientación solar y la ventilación cruzada permiten reducir el consumo energético, alineándose con criterios de sostenibilidad ambiental. De hecho, este tipo de arquitectura responde a una tendencia creciente en las zonas de alta montaña: refugios modernos que respetan el entorno sin renunciar al confort.
Un retiro con alma
Más allá del diseño, la vivienda transmite un mensaje claro: el valor del silencio y la introspección. En un entorno dominado por la inmediatez, Risto Mejide ha optado por un espacio donde el tiempo parece ralentizarse. Allí, el fuego, los libros y la montaña conforman una triada de serenidad que contrasta con el ritmo frenético de la televisión.
La residencia refleja así la madurez de un personaje que ha construido una imagen pública de control y distancia, pero que en privado busca refugio en la sencillez. La piedra y la madera sustituyen al plató y a la cámara; la lectura, al guion y la polémica.
Este contraste entre su figura mediática y su vida personal convierte la casa en un relato arquitectónico sobre la identidad. No es solo una vivienda: es una declaración. Un lugar donde el presentador, el publicista y el escritor se reconcilian con el ser humano que hay detrás.
Inspiración para el equilibrio
En tiempos de exposición constante, la decisión de aislarse parcialmente en un entorno natural habla de una búsqueda de equilibrio. La casa de Risto Mejide es una respuesta al exceso: un refugio donde el lujo se mide en silencio, luz y autenticidad.
Este modelo de vida no es exclusivo de las celebridades. Cada vez más personas optan por viviendas que integren naturaleza, funcionalidad y bienestar emocional. En ese sentido, el hogar de Mejide puede leerse como un ejemplo de cómo el diseño puede acompañar un cambio vital.
Para quienes buscan inspiración o una muestra de arquitectura emocional, este refugio de La Cerdanya es una lección en equilibrio. Allí donde el ruido del mundo se apaga, solo queda la voz interior.
La montaña como espejo
La montaña no es solo un escenario, sino una extensión del propio personaje. En ella, Risto Mejide parece haber encontrado la posibilidad de silencio y permanencia que la televisión no permite. Su casa, anclada entre bosques y cumbres, representa un nuevo capítulo vital: el del hombre que, tras mirar al mundo, decide mirarse a sí mismo.
En definitiva, la casa de Risto Mejide en La Cerdanya no es un simple refugio arquitectónico. Es el reflejo tangible de una evolución personal. Un espacio donde el fuego sustituye a los focos y donde la lectura se convierte en la mejor compañía. Un lugar donde la montaña no aísla, sino que revela quién eres realmente.
Más información sobre vivienda sostenible y arquitectura en el entorno pirenaico puede consultarse en la web oficial del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana.