Explora el pueblo de Hervás que esconde el rodaje de la nueva serie de Netflix
Un pueblo convertido en plató
El rodaje de la serie El cuco de cristal, basada en la novela de Javier Castillo, eligió la comarca del Valle del Ambroz como eje central de la historia. Hervás, junto a otras localidades de Extremadura, ha sido el escenario principal de esta producción de Netflix que mezcla emoción, suspense y secretos familiares. Las grabaciones se desarrollaron durante varias semanas, aprovechando la estética natural y rural del entorno.Por qué Hervás funciona como escenario
Naturaleza que explica emoción
El entorno de Hervás ofrece una atmósfera única: bosques, montañas y una luz cambiante que refuerza la tensión emocional de la serie. La protagonista, Clara Merlo, se traslada hasta este rincón tras recibir un trasplante que cambiará su vida. La conexión entre el paisaje y su transformación interior es uno de los pilares visuales de la narrativa.Un pueblo con historia y estética
La arquitectura tradicional de Hervás, sus calles estrechas y el casco histórico permiten representar un lugar con pasado, donde todo parece detenido en el tiempo. Esta ambientación refuerza la sensación de aislamiento, misterio y dualidad temporal que marca el argumento.Impacto local y turístico
El rodaje ha supuesto un impulso para la economía de la zona, con la llegada de equipos técnicos, actores y personal de producción. Al mismo tiempo, sitúa a Hervás en el mapa como nuevo destino para los amantes del turismo audiovisual, al estilo de otras localizaciones que ya han atraído visitantes tras aparecer en series populares.
La historia que llega a la pantalla
La serie sigue a una joven médica que, tras sobrevivir a un infarto, recibe un nuevo corazón. Su necesidad por conocer al donante la lleva hasta un pueblo donde el pasado se oculta bajo una superficie aparentemente tranquila. Lo que parecía una nueva vida se convierte en una investigación íntima y dolorosa.Elementos que elevan la ambientación
- El uso de escenarios naturales sin retoques digitales para intensificar el realismo.
- Una iluminación natural que acompaña el tono emocional de cada escena.
- Un montaje visual que hace del espacio geográfico parte de la trama.