El preservativo es
el único método anticonceptivo que, además de evitar un posible embarazo no deseado, protege contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS). A pesar de ello, no todo el mundo los usa y, si lo hacen, en muchas ocasiones no se coloca bien, lo que disminuye notablemente su eficacia y, además, puede provocar molestias en la persona que se lo pone.
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