En Berlanga del Bierzo (León) o en Cuevas del Valle (Ávila) las llamas no comenzaron a propagarse ni por el impacto de un rayo -origen de buena parte de los grades fuegos de este verano de tormentas secas- y ni siquiera por una negligencia o de forma accidental. La mano de alguien -ésa que suele estar detrás de casi nueve de cada diez focos- prendió de forma premeditada. En esos casos, los autores de la tragedia sí fueron 'cazados'. Pero no han sido los únicos. Los pirómanos han sido los causantes de más de la mitad de los incendios forestales declarados en Castilla y León en lo que va de año y cuyo origen ya ha sido esclarecido. Según los...
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