Hace una semana se celebraba la festividad más importante de México: el Día de los Muertos. Al contrario que en el Catolicismo, en la tradición prehispánica es sinónimo de alegría porque significa que las almas de los seres queridos regresan con sus familias. La muerte es solo un tránsito hacia la transformación espiritual que tiene, eso sí, que cuidarse al máximo detalle. Muestra de ello es la tumba de la Señora Tz'aka'abAjaw (600-900 d. C.) en el Museo Thyssen, compuesta de ofrendas y prendas funerarias (tocado, diadema, brazaletes…) entre las que destaca la máscara de mosaico de malaquita (solían ser de jadeíta), mineral dúctil que permitió el realismo de su retrato, nariz aguileña incluida. Llamada la 'Reina Roja' por el...
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