Hay momentos en los que el dolor se impone sobre todo lo demás. La noticia del suicidio de Sandra, víctima de presunto acoso escolar, ha sacudido profundamente a toda la comunidad educativa. Ante una tragedia así, lo primero —y lo más importante— es el respeto, la empatía y el acompañamiento a la familia, a sus compañeros y a todos los que la conocieron. No hay palabras que consuelen, pero sí hay gestos que pueden ayudar: el silencio respetuoso, la escucha y el compromiso sincero por prevenir que algo así vuelva a suceder. En medio de la conmoción, es inevitable que surjan preguntas y análisis. Pero conviene que el debate no pierda de vista lo esencial: el acoso escolar es un...
Ver Más