Al trasladarse a otro país, las primeras semanas suelen estar marcadas por el desconcierto . Los horarios cambian, las costumbres no son las mismas y hasta los pequeños gestos cotidianos se sienten extraños . Sin embargo, con el paso del tiempo, lo que en un principio resultaba inusual puede transformarse en parte del día a día, hasta el punto de preferirse frente a lo que antes se consideraba propio e inamovible. Esa transformación es la que ha vivido Paula, una española que lleva casi cinco años residiendo en Reino Unido y que, a través de sus redes sociales, ha compartido las costumbres británicas que, según confiesa, ha terminado valorando incluso por encima de las españolas . En el vídeo, la joven revela que el tema surgió a raíz de una pregunta planteada por su marido. «El otro día estaba yo hablando con mi marido y me preguntó: '¿Ahora que ya llevas aquí unos cuantos años, hay algo que prefieras o que te guste más de UK que de España?'». La creadora de contenido recuerda que se quedó reflexionando unos segundos antes de ofrecer una respuesta sincera a esa cuestión: «Me quedé así pensando y dije: 'Sí, la verdad es que sí, así que vamos a contarlo'». Entre los aspectos que más valora se encuentran los horarios , aunque reconoce que este punto puede despertar debate. «Primero de todo, que sé que puede ser controversial, lo entiendo, porque el estilo de vida, el tiempo lo permite allí, pero es que a mí los horarios ingleses me gustan mucho más y no solamente para comer». La creadora de contenido explica que la organización de las comidas y el descanso en Reino Unido, encaja mejor con su ritmo actual. «Los horarios para comer, o sea, a mí comer entre las 12 y la 1, a mí me gusta, me parece bien, y luego cenar a las 5 y a las 6, no, porque me parece excesivamente temprano, pero a eso de las 7, 7.30 es que sí, es que me parece muy bien y yo luego me voy a dormir a lo mejor a las 11, 11.30 y pues si tengo hambre, yo qué sé, pues me hago un té, me como un yogur, me como un helado si me apetece, pero no ceno, no me voy a la cama con el estómago lleno». Otro elemento relacionado con los horarios tiene que ver con el ocio nocturno . En ese sentido, la influencer señala que nunca se sintió cómoda con las jornadas de fiesta prolongadas . «A mí esto me enfada un poco porque a mí no se me entendía en su época», señala y recuerda sus años en España saliendo con amigas: «Salir de fiesta hasta las 6 de la mañana a mí no me gusta, nunca me ha gustado y yo recuerdo de salir con mis amigas y decir, vale, porque no sabíamos quién conducía, nadie se quería sacrificar, y digo, vale, pues si me toca a mí sacrificarme, no beber y conducir, a mí no me importa, pero yo me voy a la hora que me apetezca irme, que normalmente eran como las tres de la mañana». En Reino Unido, la dinámica es distinta, y eso ha sido determinante para su bienestar. «Es que me parece tarde a día de hoy aquí, porque tú acabas de trabajar a las 5, 5.30, 6, te vas al pub, te vas al bar, te vas a donde te dé la gana con tus colegas y a las 12, como muy tarde la una, estás en tu casa». «Luego duermes tus ocho horas, a las 9 de la mañana te levantas y es que estás bien y es que no desperdicias todo el fin de semana o todo el día, es que son cosas que yo no comprendo», añade. Otra costumbre que ha terminado valorando por encima de la española, es la facilidad para adquirir ciertos medicamentos de uso común . La joven española explica que, en su llegada, fue una sorpresa. «Luego algo que a mí sí que es verdad que me pareció muy extraño cuando llegué por primera vez, pero que ahora es que me encanta, es poderte comprar paracetamol, ibuprofeno, strepsils, jarabes para catarros, dolor de garganta, mocos en los supermercados». Resume la dinámica de forma simple: «Eso de no tener que ir a una farmacia, hacer la cola de la farmacia… simplemente tú vas y lo coges». Y añade una comparación directa con España: «A mí me encantan estas cosas y en España no lo tienes, o sea, no tú no vas al Mercadona y tienes paracetamol. Tienes tiritas y compresas y ya, deja de contar». Las vacaciones laborales también han sido un factor destacado. «Esta yo no había caído antes, pero fui este verano a España con mi pareja y mi familia me preguntó: '¿las vacaciones os las han dado sin problema?'». La reacción fue espontánea. «Y claro, yo me la quedé mirando un poco como diciendo, sí, ¿ por qué no?». «Es que allí eso no existe, o sea, es que si tú te pides las vacaciones con suficientemente antelación para que te puedan cubrir o para que tu parte no esté tal, es que no hay problema», aclara. En España, según su experiencia, la situación era diferente. «Yo recuerdo de trabajar en España, en oficina también, y querer pedirme cuatro días en agosto. 'Ay, no, porque es que esta persona que lleva desde la prehistoria en la empresa se ha pedido todo el mes de agosto'». Y concluye que en Reino Unido «el tema de las vacaciones lo tienen muy bien montado, al igual que los festivos», destacando que allí los días festivos se organizan para generar fines de semana largos , algo que facilita la conciliación. Finalmente, menciona un aspecto cotidiano que también ha adoptado con naturalidad. «Que todo, absolutamente todo, esté abierto los domingos». Y aunque reconoce las posibles objeciones, insiste en que los horarios reducidos permiten tanto descanso como actividad. «A lo mejor hay personas que los domingos es el único día que les va bien y a mí es que me parece bien, contribuye a todo el mundo».