Lo tituló 'Ko Djoudema woni', que vendría a significar algo así como «siempre en tus manos». En él se intercalan imágenes costumbristas de Guinea Conakry con elementos arquitectónicos emblemáticos de Madrid. El cortometraje narra el reencuentro de Mohamed Adam Barry (25 años) con su hermano, en Francia. Ambos emprendieron la huida desde el país africano hacia Melilla, pero en distintos momentos. Mohamed partió en 2016, aún siendo menor de edad –«y de forma ilegal», confiesa en voz baja–. Desde entonces ha transitado por multitud de centros de acogida. A Madrid llegó un año después, convencido de que «uno tiene que encontrar una salida». Aquí se empapó de nuestro idioma y cursó Pastelería durante tres años en el mercado de Puerta...
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