Después de que los diputados a las órdenes del errabundo Puigdemont anunciasen que presentarán enmiendas a todos los proyectos de ley que se están tramitando en el Parlamento , así como a los que el Consejo de Ministros apruebe a partir de ahora, el constitucionalismo chorlito ha empezado a cacarear que la legislatura está acabada; y que, por lo tanto, el doctor Sánchez tendrá necesariamente que convocar elecciones. Como exhibición de pensamiento ilusorio o desiderativo tiene, desde luego, su gracia; pero por lo demás, resulta una conclusión por completo grotesca. Habría que empezar señalando que el anuncio de los diputados a las órdenes del errabundo Puigdemont es pura tramoya teatral, como quedó probado cuando, a renglón seguido, aclararon que, «excepcionalmente»,...
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