El líder de CC.OO., Unai Sordo, muestra una preocupante ceguera, acaso una importante miopía, cuando declara que la democracia en España vino gracias a «las movilizaciones de las clase trabajadora durante los años sesenta». Quizá la sesera del señor Sordo anda espesa por una sobredosis de molestos acúfenos que nublan su entendimiento. Convendría recomendarle un centenar de ensayos que se apartan de su beata creencia a la velocidad con la cual el Correcaminos se alejaba del Coyote en aquellos espídicos dibujos animados, pero bastaría con que leyese lo último de Andrés Trapiello, 'Próspero viento', donde se explica que, la clase trabajadora, huía de la turra que le ofrecían los pocos que militaban en la clandestinidad contra el franquismo. Estaban a...
Ver Más