No estaban desaparecidas, pero durante décadas nadie supo su paradero. Las joyas imperiales de los Habsburgo, entre ellas el legendario diamante Florentino de 137 quilates, han permanecido más de ochenta años guardadas en Canadá, lejos de guerras, persecuciones y leyendas. Ahora, la familia imperial ha decidido sacarlas a la luz