Noviembre tiene su sonata. Si abril, decía aquí Foxá, es clásico, con friso de sonrosadas doncellas y lilas con rocío (anuncio de las inminentes orejonas), noviembre tiene un romanticismo de litografía desvanecida y bruma de bosque. Xabi en la banda de Anfield bajo la lluvia, fingiendo creer (no encuentro otra explicación a los cambios) que en el otoño pasa la savia y las cortezas están llenas de futuras mariposas (tiene esa gran hermosura, la de ser promesa: somos un equipo en construcción, es decir, aspirante no a la Champions, sino al Paleta Agromán). Pero noviembre, insiste el poeta, da a las olas una luz fría: hay horóscopos que dicen que es un mes de traiciones y naufragios. -Las rosas de...
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