Celebro que el Camp Nou haya abierto, aunque sea para un entrenamiento. Los jugadores habrán notado el aliento de la afición en un campo tan especial y único. Cuando esté lleno de público, en todo su esplendor, dará alas a este Barça. Recuerdo perfectamente dos días muy especiales: las remontadas contra
el Anderlecht y contra el Göteborg, con llenos hasta la bandera y más. Mirabas hacia arriba y no veías ni un espacio en las gradas, ni las escaleras de acceso. Impresionante.
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