El Barça anda metido en un buen lío. Su defensa es un coladero y así difícilmente se conseguirán los objetivos. La mala planificación hizo perder en verano a su jerarca y nadie está capacitado para tomar el mando de una defensa errática en el que hasta los laterales han bajado sus prestaciones. Ciertamente, el problema viene agravado porque
Rashford es nulo defensivamente y
Lamine ya no baja tanto. El tono físico no es el de antaño y el equipo trota más que presiona. Sin intensidad, el método Flick se desmorona.
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