El corrector más vendido en Amazon cuesta menos de 10 € y tiene más de 30.000 reseñas positivas
Lleva años siendo el corrector más vendido y no parece que
vaya a perder su trono. A veces, los clásicos lo son por algo. El Instant
Age Rewind de Maybelline, conocido popularmente como el Borrador, es uno de
esos productos que siguen en los neceseres sin importar las modas. Cuesta menos
de diez euros, acumula más de 30.000 reseñas en Amazon y su fórmula sigue
conquistando a quienes buscan una mirada más fresca sin complicaciones.
Su éxito tiene una explicación sencilla, simplemente
funciona. Cubre, ilumina e hidrata sin marcar las líneas de expresión, algo que
pocos correctores consiguen. Su textura ligera se funde con la piel y deja un
acabado natural, como si el rostro hubiera descansado más horas de las que
realmente ha dormido. Contiene bayas de goji y Haloxyl, dos ingredientes que
ayudan a suavizar la zona del contorno y reducir el aspecto de las ojeras.
El aplicador también tiene parte del mérito. La esponjita
que corona el envase —ya casi un icono en sí misma— permite aplicar la cantidad
justa sin esfuerzo ni necesidad de brochas. Solo hay que girar la base, esperar
a que aparezca el producto y difuminar con pequeños toques. Es rápido, cómodo y
eficaz, justo lo que se busca cuando el tiempo por la mañana escasea.
El clásico que se adapta a todas las pieles
Con los años, Maybelline ha ampliado la familia del
Borrador, manteniendo su esencia pero adaptándola a distintas necesidades. La
versión actual cuenta con una fórmula vegana, de hasta doce horas de
duración y con una textura no comedogénica, apta incluso para pieles
con tendencia a imperfecciones. Su acabado uniforme evita los pliegues y
conserva la luminosidad durante todo el día. Además, está disponible en una
amplia gama de tonos que se ajustan a distintos tipos y subtonos de piel.
Cuatro tonos para personalizar la corrección del rostro
La línea se completa con cuatro tonos pensados para
distintas necesidades de corrección. El amarillo neutraliza manchas
y zonas apagadas, aportando un toque de calidez al rostro. El verde
corrige rojeces y pequeños granitos, uno de los problemas más comunes en
invierno, cuando la piel tiende a irritarse más por el frío. El violeta
ilumina las pieles cansadas o apagadas, devolviendo frescura y equilibrio al
tono. Y el rosa, quizá el más popular, difumina las ojeras oscuras y
suaviza la mirada sin necesidad de aplicar varias capas.
Estos tonos pueden usarse por separado o combinados con el
clásico Borrador para un resultado más preciso. Aplicar una pequeña
cantidad antes del corrector habitual ayuda a unificar la piel y potencia el
efecto buena cara. Es una técnica sencilla que muchos maquilladores
profesionales recomiendan para lograr una corrección natural.
Quizá su secreto esté ahí, en su equilibrio entre sencillez
y eficacia. No necesita más para seguir siendo el corrector de confianza de
muchas porque funciona igual en una rutina de cinco minutos que en un
maquillaje completo. Un básico que demuestra que, a veces, lo más sencillo es
lo que mejor resiste el paso del tiempo.