La imagen y la gran actuación ante el Celta (2-4) del enmascarado
Eric Garcia, titular como lateral derecho por un ‘tocado’
Jules Koundé pese a la fractura en la nariz que sufrió en Brujas en los últimos minutos, sirve como respuesta a
Hansi Flick. Mensaje recibido. El técnico exigió a sus jugadores en Vigo el espíritu de lucha que no vio en el Jan Breydel (3-3). Lo expresó en la rueda de prensa previa, pero también en privado en el vestuario. Y se supone que cuando un entrenador pide un concepto que ya debía venir de serie, algo tan elemental e imprescindible en el fútbol como pelear por los balones divididos o sacrificarse por el compañero, lo hará enfadado. Como mínimo, igual que en aquel mediático video que corrió por las redes sociales cuando era seleccionador de
Alemania. Sólo así se entienden las cosas cuando en un equipo hay peligro de que se instale la temida autocomplacencia.
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