Han bastado dos malos resultados del
Real Madrid para que las críticas arrollen el trabajo de
Xabi Alonso. Saltaron las alarmas tras la goleada sufrida frente al
Atlético de Madrid, pero el eco de la protesta quedó apagado por las victorias inmediatas. La segunda derrota de la temporada llegó en
Liverpool, esta vez el mal efecto quedó amplificado por el posterior empate en Vallecas.
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