Ir tras un sueño no es locura
En el tiempo, ayer cuando daba los primeros asomos el crepúsculo, al final de la tarde llovía a raudales, impartía clases Ecinue a la joven Ernestina, en ese momento repicó su teléfono, sonó y sonó. Ecinue no acostumbra a contestar números desconocidos, para evitar, después del hackeo que le habían hecho en meses anteriores.