Sinner se lleva la batalla final contra Alcaraz y repite título en las ATP Finals
Jannik Sinner se llevó la batalla final contra Carlos Alcaraz (7-6 [7/4] y 7-5), los dos colosos del tenis actual, los jefes, el “Big 2”, como dijo Taylor Fritz. Se han llevado casi todos los títulos importantes del curso. Los cuatro Grand Slams, por supuesto, Australia y Wimbledon para el italiano y Roland Garros y el US Open para el español. El año pasado, también fueron dos para cada uno. En las Nitto ATP Finals ha repetido Jannik, con todo a favor: la superficie, que el torneo es bajo techo y que jugaba en casa, con el público a favor, que en cuanto podía se arrancaba con un “oé, oé, oé, Sinner, Sinner”. Hubo un ambientazo.
El pelirrojo de San Cándido se presentaba en la cita con 30 victorias consecutivas “indoor” (ya son 31), insuperable desde noviembre de 2023, con sólo tres sets cedidos en el largo camino. Ninguno de ellos fue esta semana en Turín, como tampoco había perdido su saque hasta la final. Felix Auger-Aliassime no se generó ni oportunidades, Zverev se desesperó viendo cómo se le escapaban las siete opciones que tuvo, Shelton se quedó en 0/1 y en las semifinales, De Miñaur en 0/4. Alcaraz fue el primero en conseguir romper el saque de Sinner. Lo hizo al comienzo del segundo set, para demostrar que no se iba a rendir pese al terreno ya cedido, en un encuentro que estaba siendo muy parejo.
Sinner se llevó el primer parcial en el tie-break. Comenzó el partido con dominio en el servicio, pero después de un parón obligado por un desvanecimiento en el público, esta vez con final feliz (el lunes fallecieron dos espectadores), fue como si el duelo arrancara de verdad. Iban en ese momento 2-1 y 40-40 para el español. Se acercó Carlos, y después le tocó sufrir a él. El partido tenía puntos espectaculares y golpes buenísimos, como una volea del murciano sólo un metro por delante de la línea de fondo, pura genialidad, pero tampoco tenía un ritmo enorme, se jugaba a pocos tiros. La única opción de rotura en el primer set la tuvo Alcaraz, con 6-5, pero Sinner arriesgó con éxito con el segundo saque. En el desempate, el tenista local rozó la perfección, apenas tuvo un error con un intento de dejada, y mostró la solidez habitual, junto con un par de globos de puro maestro.
La cuesta se empinaba mucho para Carlos, pero no desfalleció. Se le vio convencido de pelear, pese a que también lucía un vendaje en la pierna derecha después de ser tratado por el fisio por una molestia que no parecía muy grave. Apretó desde el comienzo y consiguió lo que nadie en el Inalpi Arena: romper el saque del italiano. También Sinner tiene sus fantasmas. Sólo contra el español muestra su lado más humano, algo de nervios, algún fallo de más. Únicamente tres tenistas le han derrotado en 2025: Bublik en Halle, Griekspoor en Shanghái, donde tuvo que retirarse por unos calambres; y Alcaraz... En cuatro ocasiones de las cinco que se habían visto. Con de la Copa de Maestros, quedan 2-4 esta campaña. Y es que en cinco de los siete torneos en los que jugaron ambos, se disputaron el título (seis de ocho si se cuentan las ATP Finals). Jugó muy precipitado el pelirrojo de San Cándido el arranque del segundo set, y perdió el saque. Los miedos volvieron a aparecer justo cuando lo recuperó. Porque Jannik logró poner el 3-3 en el marcador tras certificar con algo de fortuna su primera oportunidad de break. Restó como pudo quitándose la pelota del cuerpo, la bola resbaló por su raqueta, pero fue al otro lado y subió muchísimo, para caer dentro; después, la remató con una dejada. Parecía que había hecho lo más complicado, pero después otra vez mostró lo que supone para él jugar contra el chico de El Palmar.
Falló la primera derecha, y se quejó, algo poco habitual en él. También Carlos protestó a su banquillo al equivocarse en un tiro. Los minutos siguientes fueron de un tenis de muchos quilates. Dos restos de Alcaraz le dieron la opción del 3-4, Jannik jugaba sin primer saque, pero se agarró a la pista con su consistencia y al llevarse el punto más largo del partido, pidió los aplausos del público. Tampoco es algo habitual en él, un jugador más frío habitualmente. Salvó la situación y se puso 4-3. La presión cambiaba de bando. Se notaba en el ambiente. «Desahógate», le decía Samu López a su pupilo, cuando lamentaba una volea de revés fallada. Pero Alcaraz seguía sacando el puño, dando señales de confianza. 4-4 en blanco. 5-4 para su rival también con contundencia, y pese a jugar sin red ya, 5-5 claro para Carlos. La segunda vez que jugó sin margen ya no pudo. Metió un par de derechas ganadoras y sacó una sonrisa, pero jugó algo acelerado en alguna subida a la red, en una dejada, y se le escapó el partido y el torneo. Alcaraz pudo hacer un break a Sinner, pero no ganarle un set. El italiano jugó mejor cuando más tenso estaba y en los momentos clave. Se tiró al suelo para celebrarlo, señal inequívoca de la alegría que sentía.
Alcaraz no puede unirse como maestro a Orantes (1976) y Corretja (1998). Es una pequeña decepción en un año increíble, el mejor de su carrera, en el que ha terminado como número uno del mundo. Le queda el remate de la Copa Davis.