Libertad provisional sin fianza y sin medidas cautelares, pero bajo la lupa policial en una investigación por haber vendido presuntamente obras de arte de forma irregular . Este es el último capítulo del ya culebrón de las exmonjas de Belorado , que el pasado jueves vieron como la Guardia Civil detenía a la exabadesa, sor Isabel , tras el registro del convento de dicha localidad burgalesa en una operación iniciada por la Benemérita tras detectar en el mercado especializado, en internet y en una tienda de antigüedades varias piezas históricas del monasterio burgalés de Santa María de Bretorena, entre las que se encontraba una figura de San Antonio de Padua del siglo XVII , ahora recuperada por la Guardia Civil. Una vez arrestada la exabadesa, los agentes y la religiosa se trasladaron hasta el monasterio de Orduña (Vizcaya) para continuar con el registro. El resultado de la labor allí realizada fue la localización de «un significativo número de obras de arte , pertenecientes» al convento de Belorado, supuestamente, trasladadas «sin autorización» y que se han puesto a disposición judicial, tal y como informó este viernes la Benemérita. Además, del monasterio vizcaíno salió arrestada también sor Paloma, a la que, al igual que su compañera, se le considera responsable de delitos de apropiación indebida agravada , al recaer en bienes de patrimonio histórico, mientras que un anticuario fue detenido en Valderas (León) por un supuesto delito de receptación. Una noche pasaron en el calabozo de la Comandancia de Burgos las dos religiosas cismáticas de Belorado hasta que a la una de la tarde de este viernes fueron trasladadas al juzgado de Briviesca ante un fuerte despliegue policial y de medios de comunicación. Durante casi dos horas, la exabadesa y sor Paloma permanecieron en el interior de la sede judicial, a la que llegaron en un coche camuflado con los cristales completamente tintados, hasta que la juez dictó en un acto su libertad provisional sin fianza ni medidas cautelares con la obligación de estar a disposición del juzgado o de los agentes si se les requiere. Hacia las tres de la tarde, ambas salían a pie en compañía de sus abogados. A las puertas del juzgado, la exabadesa aseguró que las más de dieciséis horas que permaneció arrestada y la noche en el calabozo fue una «experiencia durísima» y «muy difícil». Llegó a asegurar a los periodistas que en un primer momento, entre «las paredes blancas», pensó que le «iba a dar una especie de ansiedad». «He rezado más que en toda mi vida» , manifestó. Algo que le ayudó en ese trance fue «estar acompañada» de sor Paloma. Sobre su detención en Belorado, señaló que desconocían «lo que estaba pasando» y de qué se les acusaba, más allá de que los agentes les hablaban de que habían «hecho algo con el patrimonio» . «Nunca esperábamos ser detenidas por algo de lo que no teníamos claridad», manifestó. Un testimonio en el que coincidía sor Paloma, la detenida en Orduña, que calificó la experiencia como «agotadora». «He pasado frío, hambre y sueño, pero a mí no me agobiaba tanto el sitio», explicó, antes de agradecer a la Guardia Civil su trato «humano». «Lo que más nos ha dolido ha sido lo que han intentado hacer de nuevo con las hermanas mayores», señaló la exabadesa en referencia al trasladó a otro monasterio de clarisas que intentaron por segunda vez los agentes de las religiosas más veteranas del convento vizcaíno -de entre 86 y 100 años- para cumplir con un orden precisamente del juzgado de Briviesca. Ante esta circunstancia sor Isabel, la exresponsable del inmueble de Belorado, le reprochó a la juez que tenga « cero humanidad» por haber «aprovechado» las operaciones y registros practicados este jueves en los conventos de Belorado y Orduña sobre las obras de arte para lanzar «ese torpedo» de trasladar a las monjas más mayores a «altas horas de la noche» . Por su parte, el abogado de las religiosas, Javier García de Viezma, detalló que la medida dictada por la responsable del juzgado era la que esperaban porque, en su opinión, «no había motivos» para mantener a las religiosas detenidas. Sobre la supuesta venta de patrimonio artístico del Montasterio de Belorado por parte de las religiosas, indicó que ellas nunca consideraron que estuvieran haciendo algo «ilegal», como, a su juicio, demuestra que parte de las piezas estuvieran anunciadas en un portal de compra-venta. Ese mismo argumento puso sobre la mesa sor Sión, una de las religiosas cismáticas de Belorado que acudió a apoyar a sus compañeras y que se mostró «muy sorprendida» con todo lo acontecido. «No sabemos a qué se refieren con patrimonio artístico e histórico», aseguró, para señalar después que «en los monasterios hay muchas antigüedades y a veces llaman anticuarios interesándose». Por ello, consideró «totalmente legal» lo que han hecho, con lo que tildó como sus «propios bienes» y que no era «patrimonio artístico que tuviera que quedarse en el convento». Según mantuvo, todo lo sucedido son transacciones ocurridas en 2023, momento previo al cisma en el que las religiosas de Belorado abandonaron la Iglesia, y en el que la exabadesa era la «legítima responsable». Además, aseguraron que fue una decisión tomada por todas ellas «en capítulo». Sor Sión y las otras siete exclarisas del monasterio burgalés -incluidas las dos detenidas- estaban este viernes citadas previamente a la detención en ese mismo juzgado para declarar sobre la denuncia del arzobispado de Burgos por el uso de los vehículos del monasterio , uno de los cuales, las religiosas donaron a los afectados por la Dana . No pudieron llevarse a cabo las declaraciones ante la petición de recusación de la jueza «por enemistad manifiesta» que presentó el abogado de las religiosas.