Por una emergencia familiar, Iván acudió hace unos días al hospital, donde se encontró a gente de su pasado. «Me dijeron que estaban ahí porque habían apuñalado a uno de ellos», cuenta a este periódico este expandillero, que ahora mira atrás con alivio por haber abandonado ese mundo. Tras su estancia en varios centros de menores de la región, donde fue atendido por la Agencia para la Reeducación y la Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), consiguió un trabajo y se dio cuenta de que la verdadera libertad estaba en abandonar esa espiral delictiva. Ahora, que ya dirige su propia empresa de reformas, es él quien trata de desviar del mal camino a aquellos jóvenes que lo necesitan. Su historia comienza,...
Ver Más