Se termina el 2025. En los 50 años transcurridos desde la muerte de
Francisco Franco, el Barça ha ganado 19 de sus 28 títulos de
Liga. La democracia nos sienta mucho mejor que la dictadura, también futbolísticamente. Bajo el régimen del
Generalísimo, el
Barça ganó solo ocho Ligas en cuatro negrísimas décadas, en todos los sentidos. Además, en esos años no podíamos ser ya el
Futbol Club Barcelona. El franquismo prohibió vocablos extranjeros y construcciones que no fueran gramaticalmente correctas en castellano. Con esta burda excusa lingüística, se españolizó el
Barça. Todo por la patria. En estas fechas, precisamente, se cumplen 85 años del cambio de nombre que se nos impuso. En la reunión de la Junta directiva del 13 de noviembre de 1940, bajo la presidencia del
Marqués de la Mesa de Asta, impuesto también por el nuevo régimen fascista, se acuerda “la necesidad de españolizar completamente el nombre del Club, de manera que, en lugar de
F.C.Barcelona se denominará
Club de Fútbol Barcelona”. Ya en enero de 1941 se comunicó a la
Federación Catalana de Fútbol este cambio de forma oficial. Uno tiene la sensación qué no molestaba tanto el anglicismo, sino qué al nuevo régimen revanchista le podía el espíritu de venganza hacia un club catalán y catalanista. Ya antes del cambio de nombre, mutilaron la ‘senyera’ del escudo del
Barça. Acabada la
Guerra Civil, las cuatro barras rojas de la bandera catalana presente en el escudo culé desde 1910, desaparecieron por orden de la
Jefatura Provincial de Propaganda, ya en septiembre de 1939. La amputación no tenía más sentido que, de nuevo, desnaturalizar el origen catalán del club fundado por
Gamper y compañía.
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