Adiós a los patinetes y bicicletas: esta ciudad los prohíbe en el centro por el día para evitar accidentes
Las zonas peatonales se han convertido en espacios para la convivencia y el disfrute de los ciudadanos, pero el auge de bicicletas y patinetes eléctricos también ha generado fricciones.
En los últimos meses, el incremento de conflictos y situaciones de riesgo ha llevado a una capital europea a replantearse el uso de estos vehículos en su centro histórico.
Bruselas limita la circulación durante gran parte del día
La ciudad en cuestión es Bruselas, donde el ayuntamiento ha decidido prohibir la circulación de bicicletas y patinetes en una amplia área peatonal del centro.
La restricción afecta a una superficie aproximada de 18.000 metros cuadrados y estará vigente durante la mayor parte del día.
Horarios permitidos y sanciones
Según la nueva normativa, solo se permitirá circular en bicicleta o patinete entre las 4:00 y las 11:00 de la mañana. Fuera de ese horario, los usuarios deberán bajarse y empujar el vehículo a pie.
Quienes no respeten la norma se arriesgan a multas.
Desde el consistorio señalan que uno de los principales problemas es que muchos ciclistas no respetan el límite de velocidad establecido, fijado en 6 km/h en zonas peatonales. En la práctica, esta norma se incumple con frecuencia o es desconocida, lo que genera situaciones de peligro.
Miedo entre personas mayores y familias
Las autoridades locales aseguran haber recibido numerosas quejas de peatones que no se sienten seguros. Personas mayores, familias con niños pequeños y ciudadanos con movilidad reducida afirman vivir con el temor constante de no poder apartarse a tiempo ante un vehículo que circula demasiado rápido.
La decisión ha provocado una fuerte reacción entre asociaciones de ciclistas y organizaciones de seguridad vial.
Algunos consideran la medida excesiva y poco equilibrada, y lamentan que se penalice a todo un colectivo por el comportamiento irresponsable de una minoría.
Rutas alternativas también generan polémica
Uno de los puntos más criticados es la propuesta de desviar a los ciclistas por calles paralelas a la zona peatonal. Diversos colectivos denuncian que estos itinerarios no son seguros y podrían aumentar el riesgo de accidentes en lugar de reducirlo.
El caso de Bruselas abre un debate cada vez más presente en las grandes ciudades europeas, cómo compatibilizar la movilidad sostenible con la seguridad de los peatones. La medida ya está en marcha, pero la polémica continúa y su eficacia será observada de cerca por otras ciudades.