Tiempo para los buenos propósitos
La felicidad no es un mercado de compraventa, viene precisamente de nosotros, es fruto de un tránsito sin angustia, con una atmósfera desprendida de amor y con la fidelidad a uno mismo, para que la buena salud no se nos empañe y nos acompañe en todos los andares. Al fin y al cabo, lo importante radica en no perder el dinamismo de la constante renovación humana, anímica, intelectual y comunitaria.