Presuntamente acabados los viejos Clippers con su estrella de cristal, en el ojo del huracán su integridad financiera y moral entre lo de Aspiration para saltarse el límite salarial y el despido improcedente de
Chris Paul, fue precisamente su chivo expiatorio el que vino a decir con un rugido por el qué y el cómo que eso no está acabado. El propio
Kawhi Leonard estalló con 55 puntos ante los
Detroit Pistons, el respetado líder del Este, para disparar al conjunto angelino hasta las cuatro victorias seguidas (99-112).
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