Para una persona libre todo el mundo es su hogar
Uno vive y debe desvivirse por vivir en comunión y en comunidad. Así, para un ser con corazón, todo lo que le circunda forma parte de sí y se vincula como genealogía, sustentado el nexo en la mutua lealtad y en el recíproco acatamiento. La humanidad debe concebirse como una estirpe adherida e inseparable, sustentada por la unidad colectiva.