El
2025 quedará registrado como uno de los años más diferentes de la historia reciente de la Real Sociedad. No solo por los números acumulados a lo largo de los doce meses, sino por lo que supuso a
nivel estructural y simbólico para el club. Fue un año de transición evidente, marcado por la despedida de
Imanol Alguacil tras muchos años en el banquillo y por el cierre de una etapa que había definido el crecimiento deportivo del conjunto donostiarra. Una salida que significó decir adiós a una parte importante de la identidad moderna de la Real, construida a base de continuidad, competitividad y presencia constante en Europa.
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