50 años del indulto a cientos de presos objetores de conciencia
Hasta que, a finales de 2001, se suprimiera el servicio militar obligatorio en España, miles de jóvenes optaron por declararse objetores de conciencia y se negaron a prestar servicio en el Ejército, entre ellos centenares de testigos de Jehová.
Pero este movimiento contrario a ejercer cualquier desempeño castrense se había vivido mucho antes. Como explica Miguel Ángel Plaza-Navas (CSIC), experto en el tema, y autor de "Testigos de Jehová y objeción de conciencia al servicio militar en España (1936-1964)", «se conoce bastante del movimiento sociopolítico que surgió a inicios de los años 70, derivó hacia el reconocimiento de la objeción de conciencia en los años 80 y culminó con la profesionalización total» de las Fuerzas Armadas en 2002. Pero se conoce muy poco acerca de los que optaron por declararse objetores con anterioridad, desde mediados de los años 30 hasta mediados de los 70.
Entre los cambios políticos y sociales que llegaron a España con la muerte de Franco en noviembre de 1975, uno de ellos fue el indulto que permitió la liberación de aproximadamente 900 jóvenes testigos de Jehová encarcelados durante las décadas sesenta y setenta por su objeción de conciencia al servicio militar. Acontecimiento del que acaban de cumplirse 50 años.
El trabajo de Plaza-Navas destaca el importante papel que tuvieron los jóvenes testigos de Jehová en esa primera etapa de la objeción de conciencia en nuestro país. Se mencionan algunos de los primeros casos conocidos que surgieron entre 1936 y 1964 de una Guerra Civil a las primeras décadas del régimen franquista, época en la que su religión estaba proscrita.
Según este experto, algunos pasaron más de 10 años de su vida en prisión, incluso uno fue fusilado, por mantenerse fieles a su conciencia. En definitiva, este trabajo es una primera aproximación al estudio de la objeción de conciencia en España antes del aniversario de los “25 Años de Paz” y al papel que los testigos de Jehová, grupo religioso muy minoritario durante aquellos años, tuvieron en el camino seguido hacia su reconocimiento.
Los Testigos, fieles a principios bíblicos como el de ‘no alzar espada nación contra nación, ni aprender más la guerra’, ya se habían convertido en los primeros objetores de conciencia en España desde 1937. Ese año, fue fusilado Antonio Gargallo Mejía, el primer testigo de Jehová que rehusó incorporarse a filas.
El derecho a la objeción de conciencia fue plenamente reconocido en España con la aprobación de la Constitución de 1978, que incluyó garantías legales para esta postura en su artículo 30, que reza así: “La ley fijará las obligaciones militares de los españoles y regulará, con las debidas garantías, la objeción de conciencia”.
La objeción de conciencia al servicio militar sigue siendo un problema en varios países, razón por la que en la actualidad hay 237 testigos de Jehová encarcelados en todo el mundo.