«El humor es un ejercicio de inteligencia»
—¿Por qué esa pasión por el humor?
—Siempre me ha gustado trabajar con el humor, ya sea en mi vida diaria o como creador. Creo que el humor te llega por disímiles vertientes. Hay una parte con la que se nace, la que absorbes de la familia y con la educación que recibes. La otra parte se aprende. Dentro del humor se asimilan muchas cosas. Pienso que el humor esencialmente es un ejercicio de inteligencia.
«Comienzo con el humor en las artes gráficas porque descubrí que es una herramienta que te ayuda muchísimo a comunicarte con la gente: La cosa más seria, el tema más complicado, si lo haces llegar con humor la gente lo recibe mejor. Que la primera impresión les resulte agradable te permite profundizar en los temas con mayor aceptación.
«El que se dedica al humor, al igual que en otras profesiones, lo primero que tiene que hacer es informarse. Ver lo que hacen los demás es muy importante porque la creación no surge de la nada. Soy muy curioso en ese sentido. No solo me interesa saber qué hacen los gráficos que se desarrollan en las artes visuales, contengan humor o no, también me importa lo que sucede en otras esferas como la literatura, el teatro… Es importante manejar la mayor cantidad de elementos posible para poder conjugarlos y crear las situaciones de humor. Mientras más información domines, tendrás una visión más clara de tu entorno y, por ende, tu propuesta será más novedosa y diversa».
—Mantienes un vínculo estrecho con los humoristas escénicos, particularmente con los miembros del Centro Promotor. ¿Qué ha aportado esta relación a tu vida y tu obra, además de la concebida gozadera?
—Ja ja ja… Existen dos variantes y yo utilizo ambas: Están quienes van a ver un espectáculo humorístico para arroparse de ideas, evaluar,
tener un taller, descubrir cuáles son los mecanismos que utiliza para llegar a la risa. Otros perciben el humor escénico como el espacio donde van a divertirse, a reírse, a descongestionar o ver reflejada algunas preocupaciones que tienen de la sociedad y en su vida personal.
«No soy un receptor pasivo del humor, cualquiera que sea la intención. También me molesto cuando llego a espacios donde se hace mal humor y me siento incómodo. Tengo miles de anécdotas y recuerdos para compartir con ellos, pero creo que una de las cosas que más me impresionó por el buen gusto y la novedad fue encontrar al grupo Komotú haciendo una obra tan reflexiva e hilarante como La muerte de la mentira, en el club Cocodrilo, que es un espacio nocturno muy cercano al cabaré. Eso te da la medida de las posibilidades del buen humor.
«En lo personal me siento muy orgulloso de tener amigos de la talla de Osvaldo Doimeadiós, Otto Ortiz, Omar Franco, Iván Camejo, Jorge Díaz, Pagola la Paga, La Seña del Humor de Matanzas, el Conjunto Nacional de Espectáculos, Carlos Gonzalvo, Luis Silva y muchos otros. Sé que esto me traerá problemas con los que no mencioné… si me hubieras avisado habría traído una lista bien confeccionada… ja ja ja».
—Tu obra, además del trabajo gráfico, se destaca por tu impronta como investigador y, aunque siempre ha estado más dirigida a las artes visuales, considero que la historia del humor cubano es similar en todos los soportes. Cuando hablo de historia incluyo al humor concebido antes del triunfo de la Revolución. ¿Qué papel juegan todos estos momentos históricos para llegar a lo que actualmente estamos viviendo en el humor cubano?
—La historia que mejor manejo, la del humor gráfico, ha circulado paralela al resto de las expresiones de humor. Todos los movimientos y cambios que han existido en el humor gráfico también han sucedido en el humor escénico y son, sin dudas, el resultado de lo que se ha vivido desde tiempos remotos. Aunque a veces nos parezca un poco ridículo o simple el humor que se hacía en décadas atrás, no podemos negar que responde a una época y una sociedad que, con el paso del tiempo, se ha ido transformando. A los humoristas les pasa igual. Los creadores de ahora tienen mucha más información y manejan otros resortes que no existían entonces. Igual considero que siempre hubo humoristas con más bagaje cultural que otros y, por lo tanto, su trabajo era más perecedero. El creador que más conoce de esta tradición, de esa historia, tiene más elementos y posibilidades de profundizar en su obra y buscar diferentes caminos. Lo que vemos ahora es consecuencia de esa historia y del momento socioeconómico en que vivimos… no estoy filosofando, es la concreta: El humor de hoy es el resultado de todo el pasado.
ARES, el caricaturista cubano con más galardones internacionales.
Arístides Esteban Hernández Guerrero (ARES). Nació en La Habana el 2 de septiembre de 1963. Se graduó de Medicina en la Universidad de La Habana en 1987. En 1993 culmina la especialidad de Siquiatría. Publicó su primera caricatura en la revista Opina en 1984 y desde entonces su obra ha aparecido en publicaciones cubanas y foráneas.
En el año 1994 fue nominado por la revista especializada Witty World en la lista de los mejores caricaturistas del mundo. Fue seleccionado por Cuba para el Premio Quevedo de Caricatura Iberoamericana. Incluido en el Proyecto Memoria como uno de los más relevantes artistas visuales del siglo XX en Cuba y entre los 20 más importantes caricaturistas del siglo pasado, según la encuesta Los veinte del siglo XX.
Ha impartido cursos y conferencias, así como ha organizado eventos de humor en Cuba y otros países.
Es imposible resumir en unos párrafos la labor profesional de ARES, quien recibió el Premio Nacional de Humor en 2020 por el aporte de su obra al desarrollo del humor y la cultura cubana.
También ha fungido como jurado en los más encumbrados salones de artes plásticas del planeta.
Es el caricaturista cubano con más galardones internacionales y con una obra tan reconocida dentro y fuera de la Isla.
Su labor artística se destaca, además, por sus trabajos de investigación y por el valor artístico, tanto en la caricatura, la pintura y la ilustración para libros infantiles con una importante cifra de volúmenes impresos.
En el año 2002 le fue otorgada por el Ministerio de Cultura de la República de Cuba la Distinción Por la Cultura Nacional.
Ares, el caricaturista cubano con más galardones internacionales.