La Zambra: un refugio de bienestar para bajar el ritmo al inicio del año
Enero arranca con un montón de proyectos e ilusiones, pero también con una buena dosis de cansancio acumulado. Tras semanas de celebraciones, el cuerpo y la cabeza piden a gritos una pausa y encontrar un lugar que permita bajar un poco las revoluciones antes de volver a la rutina.
En plena sierra de Mijas, entre Málaga y Marbella, La Zambra Resort encaja bien en ese momento detox. Rodeado de naturaleza y a apenas diez minutos del Mediterráneo, este cinco estrellas gran lujo ofrece un entorno pensado para desconectar sin esfuerzo, lejos del ruido y de la sensación de ir siempre corriendo a todas partes. Aquí, el descanso se plantea desde lo sencillo y lo esencial: dormir bien, moverse con calma, alimentarse de forma saludable y recuperar hábitos que durante las fiestas suelen quedar en segundo plano.
Descanso real
Sus 196 habitaciones y suites apuestan por espacios amplios, luminosos y silenciosos, con una estética de inspiración andaluza marcada por tonos suaves, materiales cálidos y una arquitectura que favorece la sensación de refugio. Las terrazas privadas, las vistas abiertas al paisaje y los patios interiores con azahar refuerzan esa idea de retiro sereno, mientras que la cuidada distribución de los espacios garantiza privacidad y un descanso real.
Experiencias wellness de nivel
Una vez que el descanso nocturno vuelve a ocupar el lugar que merece, el siguiente paso llega en la zona de bienestar. Aquí es donde entra en juego «Mood Spa», uno de los grandes atractivos de La Zambra y también uno de los centros wellness más amplios de la Costa del Sol, con más de 2.000 metros cuadrados dedicados al cuidado integral. Saunas, hammam, piscina climatizada, cabinas de tratamiento y un patio interior conforman un recorrido diseñado para liberar tensiones y reconectar con el cuerpo. La propuesta combina tradición andalusí, diseño contemporáneo y rituales holísticos, con distintos enfoques que se adaptan a las necesidades de cada huésped.
Sabores del sur
La experiencia se completa en la mesa. El resort cuenta con cuatro espacios gastronómicos (Palmito, Picador, Bambolea y La Bartola), que reinterpretan la cocina andaluza y mediterránea desde una mirada actual, apostando por ingredientes frescos, vegetales de temporada y elaboraciones equilibradas. Desde desayunos más conscientes hasta comidas ligeras y cenas relajadas, la propuesta culinaria demuestra que cuidarse no está reñido con disfrutar.
Una escapada para empezar el año escuchando al cuerpo,
recuperando el equilibrio y recordando que parar, a veces,
también forma parte del plan.