La AP-9 sigue siendo un saco sin fondo. Para los usuarios tiene unos peajes disparados, pero también para quienes nunca pisan la principal autopista de Galicia: el Gobierno, en este caso el central, se gasta más de 83 millones de euros al año de las arcas públicas, que paga a la empresa concesionaria , Audasa, para compensar a los usuarios más habituales y rebajarles algo el importe del peaje. Para el resto, los menos habituales, el viaje entre los dos extremos de la autopista, es decir, de Ferrol a Tui, ya cuesta 28,10 euros, más del doble de lo que había que pagar hace dos décadas. Y entre las dos principales ciudades gallegas, La Coruña y Vigo, la suma de...
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